Historia de nuestra Cofradía

3. Imágenes

La Asociación saca en procesión a la Dolorosa ya mencionada,  la Virgen de la Soledad, la imagen de Santa María Magdalena  y la Soledad infantil.  También unos personajes “vivos”: María Madre, María madre de Santiago y la Verónica, junto con el Nazareno, a quienes se provee de vestidos en la década de 1860, aunque pudieran ser más antiguos y representar un Vía Crucis penitencial anterior, del que conocemos que, en determinadas ocasiones, representaba el sacristán de San Pedro.

Las imágenes mencionadas son del siglo XIX.

La Soledad es una imagen anterior a 1829. La concepción de la imagen es barroca. Está llorando, con las manos extendidas, en las que porta un pañuelo. Está pensada para que, mediante un sencillo mecanismo, parezca que llora, puesto que eleva y baja de nuevo las manos. A esto se añaden: vestidos negros, la luz de velas, al anochecer o entrada la noche, con olor de incienso y los sentimientos exaltados que provoca la predicación de la Estación correspondiente. Soy testigo de que, cuando en la Plaza de las Monjas, ante el convento desaparecido de las Religiosas, se producía el Encuentro de la Madre con el Nazareno, las lágrimas y sollozos eran bastante comunes, e incluso las expresiones compasivas en voz baja, de madres que, por serlo, se identificaban con María y con su sufrimiento en la Pasión del Hijo. Es una imagen para conmover, va dirigida al sentimiento.

La Dolorosa responde a una idea más clásica: es la plasmación del dolor sereno: la cara de la Virgen refleja también dolor, pero contenido, con la mirada dirigida hacia lo alto, con la mano izquierda en el pecho, cerca del corazón traspasado, y la derecha con la palma abierta dirigida al fiel, en un gesto retórico, señalado en la fotografía.

Ésta era la imagen  que presidía los actos principales de la Cofradía de los Dolores, bien en su altar desde 1835, bien en un altar temporal, bajo un dosel, en el presbiterio de la iglesia parroquial, en su fiesta, en septiembre, en el Septenario, en la procesión del Entierro, o en el Sermón de la Soledad, al finalizar ésta.

En 1880 la Cofradía adquirió una Dolorosa pequeña y articulada que tuvo su residencia oficial en al Iglesia de San Antonio el Real en una urna, pero que peregrinaba de casa en casa de las esclavas agraciadas en el sorteo de imagen anual o semestral, entre las más fieles o constantes y que hubieran donado una vela el día del Capítulo en donde se realizaba dicho sorteo[1].

La imagen de la Magdalena es más antigua, a pesar de que de ella sólo nos han llegado cara y manos, muy retocados, al optar los cofrades por el saneamiento de la imagen. Ésta y la todavía más deteriorada de San Juan Evangelista (no conservada), el popular San Juanico, provienen de la Edad Media (Siglo XIII), cuando las dos imágenes eran las titulares de una capilla en la ermita de Nuestra Señora del Castillo con sus respectivas cofradías, altares y lámparas[2].

 


En la procesión del Santo Entierro aparecen también, pertenecientes a la Cofradía de los Dolores, varios personajes de la Pasión, vivos y convenientemente vestidos: se trata del Nazareno con la cruz a cuestas, de las tres Marías (María Madre y otras dos Marías[3], que portan instrumentos de la Pasión, y la Verónica, que muestra la Santa Faz, impresa en la toalla que porta. En ocasiones, sabemos que el sacristán de la parroquia, convenientemente ataviado de Nazareno, con la cruz a cuestas, escenificaba algunas de las estaciones del Vía Crucis[4]. Aunque se les compra vestuario en 1860, los personajes podrían ser anteriores.  La pintura de la primera tanda de Estaciones data de 1813. Fueron encargadas a Inocencio Cruzat en la fecha mencionada y, en 1819, la segunda tanda a Ramón Urquizu. Desde estas fechas ya no tendría objeto la representación viva de la Estación, puesto que  se mostraba a los fieles la representación pictórica correspondiente.

Otro paso vivo, desaparecido en muchos lugares de Aragón, recuperado por  J. L. Ochoa en 1973 para la procesión del Santo Entierro, es el de la Muerte Carraña. Está compuesto de tres personajes: uno que porta una guadaña, otro con un estandarte con la leyenda a nadie perdono y otro, que hace sonar una campañilla. Un aviso hacia los espectadores, que la superstición ha convertido en funesto para los que habitan la casa donde se para, si se para. Por este motivo, y procurando no herir la susceptibilidad de unos pocos, debe estar en movimiento continuo durante el tiempo que dure la procesión.

[1] Por la imagen se pagaron 200 reales de vellón en esta fecha. Los gastos de transporte en total ascendieron a  78, 20 reales y la urna 110 reales.

[2] Datados en el siglo XIII. La Cofradía de San Juan era la de San Juan el Breve. Tanto ésta como la de María Magdalena reciben donaciones ad mortem bien en dinero o en especie (aceite para la lámpara).

[3] María Madre, María de Betania o María Salomé (madre de Santiago y Juan) o María Cleofás (hermana de la Virgen).

[4] Por testimonios orales.

Negro pared lavada

Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores © 2020

C/ Andrés Duarte, 27. 50630 Alagón (Zaragoza)

Página web oficial

Email: dolorosaalagon@gmail.com